102.1 STRANGE TALES #115 (1ª historia) (diciembre 1963)
por Victor Dolz



EQUIPO CREATIVO:
Guión: Stan Lee
Dibujo: Dick Ayers
Entintado: Dick Ayers

SINOPSIS:
Mientras la Antorcha Humana vuela por la ciudad, Mr. Fantástico usa la bengala de aviso de Los 4 Fantásticos para convocarle en el Edificio Baxter. Una vez allí, y tras comentarle que los demás miembros del grupo andan ocupados en distintos asuntos, Reed le explica a Johnny que el Hombre de Arena ha logrado escapar de prisión, y debe encontrar a Spiderman para que le detenga de nuevo. Enfadado por tener que actuar como recadero de otros héroes, la Antorcha comienza a sobrevolar la ciudad, encontrándose al Hombre de Arena rodeado por policía en el puente George Washington. Johnny se encara con él, pero el villano afirma que el joven héroe no está en su misma liga y huye lanzándose por el puente y escondiéndose bajo este. Más tarde, Johnny decide darle al Hombre de Arena lo que busca y se disfraza de Spiderman, tras lo cual sube a lo alto del Edificio Empire State y, ayudado de un megáfono, reta al villano a que vaya hasta ahí para luchar con él. El Hombre de Arena pica el anzuelo y ataca a "Spiderman" por la espalda lanzándolo al vacío. Mientras cae, Johnny se enciende y quema el disfraz de Spiderman, mostrándose ante su enemigo ya como Antorcha Humana. El Hombre de Arena vuelve a dejarle claro que no quiere luchar contra él y se introduce por el hueco del ascensor en el edificio, iniciando una frenética persecución con la que espera agotar la llama de Johnny. La Antorcha se da cuenta de la estratagema de su enemigo y trata de detenerlo con un muro de fuego, pero su cuerpo arenoso le hace inmune a las llamas. En ese momento, el fuego activa el sistema anti incendios, provocando que medio cuerpo de Johnny se apague y, seguidamente, que el cuerpo del Hombre de Arena comience a convertirse en barro. Con sus poderes debilitados, ambos enemigos comienzan una lucha cuerpo a cuerpo en la que la Antorcha logra vencer al haber acumulado suficiente calor en su interior como para duplicar su fuerza. Johnny entrega a un aturdido Hombre de Arena a las autoridades, mientras Spiderman aparece en el lugar sin ser visto y lo observa todo, mostrándose molesto por que la Antorcha haya luchado contra uno de sus enemigos.

EDICIONES ESPAÑOLAS:
  • Los 4 Fantásticos Edición Gigante #1.

    DATOS IMPORTANTES:
  • En esta historia se apunta que el exceso de calor del cuerpo de la Antorcha Humana duplica su fuerza normal, pero se trata de un poder que nunca se ha vuelto a mencionar a posteriori.

  • RESEÑA:
    Es hora de ponerse con la aventura mensual de la Antorcha, que en esta ocasión cuenta con un "invitado" muy especial, como podéis ver en la portada.

    Poco a poco estamos viendo todos los aspectos que han hecho del Universo Marvel algo único y emblemático. Superhéroes con superproblemas, imaginación por doquier, continuidad, universo compartido... Y aquí tenemos un importante grano de arena que contribuye a esto último. El enfrentamiento del Dr. Muerte con Spiderman, que pudimos ver anteriormente, sentó un precedente que aquí por fin comienza a fructificar. En el Universo Marvel ningún villano tiene por qué ser jurisdicción de un solo héroe y vamos a ver cómo un enemigo característico de Spiderman tuvo su segunda aparición en esta serie.

    Y es que, si no hace mucho veíamos como Eleder era hasta el momento el cronista de Uatu en este proyecto... Parece que por ahora yo lo soy del Hombre de Arena.


    La historia comienza como tantas otras del cuarteto fantástico, con Reed usando su señal para llamar al grupo a la acción... O eso parece, porque en este caso sólo requiere la presencia de la Antorcha, que ya en estas pocas viñetas hace gala de su habitual perfil de engreído y chulesco adolescente.

    Me llama la atención cómo Stan Lee, que recordemos volvió a ser el guionista regular de la serie desde el anterior número, se toma la molestia de ubicar este número temporalmente. Reed comenta que Ben y Sue están elaborando el informe sobre la batalla contra el Hombre Molécula (Fantastic Four #20) y que él mismo está muy ocupado buscando una cura para la ceguera de Alicia, como prometió al final de Fantastic Four #19. Esto último me alegra, porque yo siempre creí que eran simplemente palabras pero aquí vemos que al menos el hombre se esfuerza.


    Reed le explica a Johnny que el Hombre de Arena ha escapado y, mediante un práctico flashback de una página, Stan nos recuerda la anterior aparición del villano y cómo acabó en una aspiradora. Pero ahora esa historia se amplía y descubrimos cómo se ha producido su fuga: convirtiéndose en arena, ha atravesado los barrotes de su prisión y se ha ido.

    ... Por favor, haced como yo. Pensad que los pobres agentes de la ley del Universo Marvel no estaban acostumbrados a estas cosas. Permitir que el Mago o el Buitre accedan a los talleres penitenciarios es un pequeño desliz, pero esto... ¿Qué podían hacer? Es de arena. Y no iban a dejarlo en esa aspiradora para siempre. ¿No?


    Sea como sea, Reed finalmente le explica a Johnny por qué le ha llamado: quiere que encuentre a Spiderman y le avise de la fuga para que detenga al criminal de nuevo. Como podéis imaginar, esto le sienta a la Antorcha, y especialmente a su ego, como una patada en sus flamígeras partes nobles. El joven se va volando bastante enfadado y pensando en que "quizá no consiga encontrar a Spiderman y no pasaría nada". El hombre más inteligente del planeta no demuestra tener mucho tacto conociendo a su futuro cuñado como lo debe conocer. El encuentro entre la Antorcha y el Hombre de Arena, bastante perjudicado en su aspecto por los lápices de Ayers, no tarda en producirse, ya que el villano se encuentra paseando como Pedro por su casa en el Puente George Washington, acompañado como podéis ver por un número incontable de coches de policía.


    Pero el mundo parece haberse decidido por fastidiar el orgullo de Johnny, ya que el Hombre de Arena en cuanto ve al joven héroe proclama que él no quiere saber nada de mocosos y a quién quiere zurrar la badana es a Spiderman (si él supiera...). Así que, pese a las bravatas de Johnny, Arenita salta desde el puente y se oculta debajo de éste hasta que todo está despejado.

    Soy el primero que piensa que la Antorcha de estos primeros tiempos necesita una buena reprimenda, pero lo de este número ya es abuso con el pobre, y parece el último mono para todos.


    Pero si algo ha demostrado Johnny en este serial es que es un héroe con recursos. Unos recursos poco ortodoxos y muchas veces salidos de la manga, como esos extraños poderes que aparecen una o dos veces y de los que nunca más se vuelve a saber. En este caso, nuestro protagonista decide darle al Hombre de Arena lo que quiere: si busca a Spiderman, tendrá a Spiderman.

    Así, Johnny se enfunda un traje de Spiderman de dudosa procedencia, y sube a lo alto del Edificio Empire State con un megáfono en mano para retar al villano a luchar contra él. Por supuesto, Arenita se entera por televisión y se dirige rápidamente hacia allí.

    Creo que estamos ante la primera vez en que un superhéroe se hace pasar por otro para conseguir algo. No es un recurso tan habitual como otros pero volveremos a observarlo en el futuro en alguna que otra ocasión. Por ejemplo, me viene a la cabeza el primer enfrentamiento de Daredevil contra Cobra y Mr. Hyde, que comienza con el bueno de Matt disfrazándose de Thor para atraer la atención de los villanos.


    Pero no adelantemos acontecimientos, que el abogado ciego más querido de todos ni siquiera existe a estas alturas.

    El Hombre de Arena recoge el guante y ataca a "Spiderman" por la espalda. Lo hace mientras piensa que es raro que su sentido arácnido no haya funcionado. Aquí tenemos uno de esos casos perdidos del que no sólo tiene la culpa Stan, pues tanto él como otros guionistas no paran de hacer que los enemigos de Peter den por sentado un poder que no debería ser tan conocido.

    Pero dejando eso aparte, por fin se inicia el esperado enfrentamiento prometido en la portada. Mientras cae, Johnny se inflama deshaciéndose de su traje y se encara con el Hombre de Arena... Que nuevamente decide pasar de él y huye por el siempre útil hueco del ascensor.


    La "batalla", por lo pronto, se reduce a una persecución a lo largo de pasillos, conductos de ventilación y demás, con la que el Hombre de Arena espera agotar la llama de Johnny, para luego disponer de él más rápida y fácilmente. Por suerte para él, la Antorcha se da cuenta de la estratagema de su enemigo y decide pasar a la acción directa creando un muro de llamas a su alrededor... Pero, claro, a un cuerpo formado íntegramente por arena no le afecta mucho.

    Esas casualidades que tanto afloran en el Universo Marvel quieren que el sistema de incendios se active ante la llama de Johnny, y el escenario de su pelea pasa a estar lleno de agua por todas partes.


    Un chorro de agua apaga medio cuerpo de la Antorcha y, claro está, el Hombre de Arena lo ve como una ventaja. Pero muy pronto esa ventaja se convierte en un impedimento, ya que debido a la ingente cantidad de agua que no para de caer su cuerpo comienza a convertirse en barro y pierde su maleabilidad.

    Todo esto en algunas de las viñetas en las que más esfuerzo parece haber dedicado Dick Ayers, cuyo dibujo no ha sido excesivamente destacable hasta ahora.


    Con ambos contendientes con sus poderes mermados debido al agua, sólo queda una manera de solucionar el conflicto: a sopapo limpio. En un principio, la Antorcha debería estar en desventaja en esta tesitura, ya que el Hombre de Arena tiene más músculo y, además, le queda aún algo de arena seca para hacerse tan grande como un armario empotrado.

    Pero pronto descubrimos un par de cosas: no sólo Johnny ha practicado cómo defenderse cuerpo a cuerpo gracias a la Cosa y ha aprendido golpes de kárate de Mr. Fantástico (qué callado se lo tenía Reed), si no que, en una nueva demostración de esos poderes improvisados, resulta que si acumula suficiente calor en su interior puede duplicar su fuerza. Huelga decir que esto nunca más ha vuelto a verse, pero, en esta ocasión, le sirve para dejar al pobre Hombre de Arena tan aturdido que no pone ninguna pega a la hora de ser entregado a la policía.

    Personalmente, es un poder que no me gusta nada. Crear dobles flamígeros es una cosa, pero esto de la superfuerza no hay por dónde cogerlo en un personaje como la Antorcha, parece un recurso de ultimísima hora que yo celebro que no haya vuelto a ser usado. Convertir al Hombre de Arena en barro no es el culmen de la originalidad, pero me habría parecido un broche mucho mejor si la batalla hubiese terminado ahí.


    Como detalle final tenemos un cameo de Spiderman que, tras enterarse de la suplantación de su identidad, se dirige hasta el lugar sólo para ver como Arenita es arrestado. En un bocadillo de pensamiento vemos como no le hace gracia que la Antorcha se meta en su terreno y que pronto la ciudad no será lo suficientemente grande para los dos. Inquietante cuanto menos.

    Los agentes de policía, por cierto, comentan que van a tratar de encontrar la manera de que el Hombre de Arena no vuelva a escaparse... Pero nosotros sabemos, gracias a las Historias Jamás Contadas de Kurt Busiek, que se escapará del furgón antes incluso de llegar a la cárcel. Hay cosas que no cambian...

    VALORACIÓN:
    Debo advertir que siempre había sentido curiosidad por este número, al tratarse de uno de los primeros intercambios de villanos entre héroes, y la verdad es que no ha cumplido del todo mis expectativas. El enfrentamiento entre la Antorcha y el Hombre de Arena, que debería ser la salsa del número, se hace esperar demasiado y se resuelve de una manera muy extraña. Los poderes improvisados de Johnny que no duran ni de un número a otro comienzan a resultar un poco cansinos. Centrándome en el Hombre de Arena, cuya personalidad no salió muy bien parada en mi reseña de su debut, diré que aquí se intercambian los papeles. El personaje muestra algunos destellos de mejoría, siendo más astuto y actuando con más cautela... Pero al no tener a Ditko, el poderío gráfico que tenía en su primera aparición no está. Bajo los lápices de Dick Ayers, simplemente se transforma en arena y poco más, no hay nada creativo en sus poderes. Y sobre el mencionado Ayers, le he visto algo más flojo que de costumbre. En algunas viñetas tenemos perspectivas extrañas para las que no parece preparado y algunas desproporciones que si bien no son exageradas, sí llaman un poco la atención. En resumen, otro número simple y ojo, muy entretenido para pasar el rato. Pero como este ya van muchos...



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