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por Adamvell ![]() Pero hay un autor, solo uno, que ha conseguido trascender a todos los demás. Uno cuya mano ha sido tan vital para dar forma al Universo Marvel como la de Stan, Jack y Steve. Me estoy refiriendo, por supuesto, a Jim Starlin. Nombres de la talla de John Byrne, Walter Simonson o Frank Miller han hecho sus importantísimas aportaciones, pero en ningún caso llegan al extremo de lo creado por Starlin... ¿Exagerado? Puede que haya quién piense que sí, pero vamos a ver cuáles pueden ser las razones para sustentar tan osada afirmación. Si hablamos del cosmos Marvel, al lector actual le pueden venir algunos nombres a la mente: Dan Abnett, Andy Lanning, o más recientemente Brian Michael Bendis. Pero hasta hace unos años, si se hablaba de la parte cósmica de Marvel, sólo acudía un nombre a la cabeza: Jim Starlin. Cualquier nombre de los ya mencionados ha basado o basa su trabajo en el suyo. La Marvel Cósmica es Starlin y Starlin es la Marvel Cósmica. Son indisolubles, inseparables. Por mucho que quieran separarse y tomar caminos diferentes, siempre vuelven a estar juntos. Como dos amantes. Como Thanos y la misma Muerte. Sin Starlin no existiría la Marvel Cósmica tal cual la entendemos hoy. Prácticamente la inventó él. Cogió los elementos existentes y los organizó bajo toneladas de conceptos y personajes nuevos, formando una auténtica cosmología. Pero no una cosmología cualquiera: una relevante. No solo a nivel de aventura (al fin y al cabo esto es Marvel), sino que llenó la Casa de las Ideas Cósmica de un concepto diferente: la filosofía. Todas las entidades y seres cósmicos que se fueron presentando casi de manera aleatoria a lo largo y ancho de diferentes colecciones, quedaron jerarquizados y ordenados de manera clara y evidente, de forma que la organización que Starlin impuso al Universo Marvel se ha convertido en canónica. No solo en los cómics, sino que, según atisbamos, también lo será en el Universo Cinemático de Marvel. ![]() No pudo encontrar mejor vehículo para expresar sus inquietudes filosóficas que la serie protagonizada por el Capitán Marvel, guerrero extraterrestre de la raza Kree, que se había infiltrado en la Tierra para acabar con ella pero que, finalmente, se había rebelado contra su propia y beligerante gente. Porque, ante todo y sobre todo, Jim Starlin es un filósofo que escribe y dibuja cómics. Dio la vuelta como un calcetín al personaje del Capitán Marvel, convirtiendo a Mar-Vell de guerrero a pacifista, inventando el concepto de Protector del Universo. Sin ser una obra perfecta, observamos la franca evolución del autor durante todo el tiempo que estuvo en la serie, y asistimos, emocionados, al primer baile de Thanos con el poder supremo en forma del Cubo Cósmico, junto con su creciente obsesión con la Muerte, que pasó de ser un mero concepto a una entidad propia. Jim Starlin no había acabado con Thanos, y lo volvió a utilizar, en la que se puede considerar su serie fetiche en Marvel, durante su etapa con Adam Warlock, personaje que había debutado en la serie de los 4 Fantásticos bajo el nombre de "Él". En este punto ya se podía atisbar que Thanos iba a ser el nexo de unión de todas sus historias, pero el autor también adoptó desde entonces al personaje de Adam como si fuera suyo, transformándolo y edificando sobre el mesías cósmico que habían ideado Roy Thomas y Gil Kane. En sus manos, Warlock vagó por el universo enfrentándose a la Iglesia de la Instrumentalidad y al Magus, en una parábola sobre la sociedad moderna, el destino y las consecuencias del fanatismo y el abuso del poder, dando entidad y hasta voluntad propia a la Gema Alma, que Adam llevaba en la frente confiriéndole un cariz esquizofrénico y fatalista a partes iguales. Igualmente, es curioso cómo Starlin logra hacernos creer en el vínculo emocional que establece, de manera subliminal, entre Adam y Gamora, la Mujer Más Peligrosa de la Galaxia... pese a que, realmente, no hay prácticamente nada en las historias que nos muestre una relación entre ambos. Pero Thanos estaba nuevamente a la vuelta de la esquina, y el autor, basándose en la misma idea de la Gema Alma, desveló la existencia de otras gemas, inventando en el proceso el concepto que nos llevaría, años después, hasta el Guantelete del Infinito, y de paso forjaría todo un argumento común , que más tarde ha servido como nexo de unión para el Universo Cinemático de Marvel, que tan buenos momentos está haciendo pasar a millones de espectadores, además de estar proporcionando pingües beneficios para Marvel Studios. En ese sentido, la deuda de Marvel con Jim Starlin es total y absoluta, y es de justicia reconocerlo. ![]() Y en la Marvel Cósmica, el desierto. Durante un tiempo, al menos. No hubo Marvel Cósmica sin Jim Starlin. El primer atisbo de recuperación lo llevó a cabo Steve Englehart con su versión de Estela Plateada, Heraldo de Galactus, una creación de Stan Lee y Jack Kirby, a finales de los ochenta. Aunque la colección no estaba mal, Englehart se limitó a realizar una serie de aventuras espaciales jugando con las razas estelares existentes, como los Kree, los Skrull y los Primigenios del Universo. Nada de insondables entidades cósmicas ni historias más grandes que la vida. Muy bien narrado, pero aquello era una Marvel Cósmica de andar por casa, de naves espaciales, imperios estelares, granujas espaciales y, de vez en cuando, algún Devorador de Mundos. ![]() Después de esto, Starlin se volvió a alejar de sus juguetes. La Marvel Cósmica fue languideciendo poco a poco en manos de otros autores, como el eficaz pero vulgar guionista Ron Marz, hasta terminar casi por desaparecer. Tuvimos que esperar una década para que lo cósmico volviera a tener su rincón relevante en el Universo Marvel. Estoy hablando, por supuesto, del evento Aniquilación, que a base de calidad y buen hacer le hizo sitio, prácticamente a martillazos, a unos personajes que a casi nadie le importaban ya, pero que fueron sorprendentemente exitosos. ![]() Su sustituto en la serie de Thanos, Keith Giffen, fue, junto a Dan Abnett y Andy Lanning, la cabeza pensante detrás del mencionado evento de Aniquilación. El evento fue suficiente para dar salida a un par de series regulares protagonizadas por Nova y los Guardianes de la Galaxia, así como a un par de eventos más. Los Guardianes tuvieron el suficiente gancho como para llamar la atención de Marvel Studios y pasar a protagonizar su propia película, lo que dio como resultado un relanzamiento de la serie a manos de Brian Michael Bendis, cabecera que continúa a día de hoy, y que ha generado toda una franquicia arropada por varios spin-off de la misma. ¿Y mientras tanto, qué hace Jim Starlin? Marvel ha sido lo bastante inteligente como para no dar de lado al creador de todo esto. Ha dejado a Starlin seguir llevando los destinos de su amado Thanos, en una sucesión de novelas gráficas y miniseries, también bajo el apelativo de "El Infinito", que han permitido al autor dar rienda suelta y sin ataduras, para contar básicamente lo que le apetece, y en ello sigue a día de hoy. Al contrario que muchos de sus colegas contemporáneos, ya de capa caída, Starlin sigue en la brecha, en forma, trabajando a buen ritmo y dando cada vez una nueva vuelta de tuerca a un tornillo que parecía imposible volver a apretar. Sin duda, nos toca disfrutar de lo que queda del trabajo de una auténtica leyenda viviente de los cómics Marvel, de los pocos que quedan, y mucho menos en activo. No en vano lleva en la industria desde los años setenta. La friolera de cuarenta años definiendo activamente la cosmología del Universo Marvel. No hay autor que se pueda comparar con su longevidad. Debemos aprovechar el momento porque no durará para siempre, valorar cada nuevo trabajo suyo como un regalo que el destino nos ofrece, un viaje a una Marvel que hoy en día casi ya no existe. Vosotros, que estáis leyendo esto, podréis decir: "A mí no me lo contaron. Yo conocí en vivo y en directo el trabajo de Jim Starlin". ¡Larga vida al genio! Y que dure. |
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