148.1 STRANGE TALES #121 (1ª historia) (junio 1964)
por Victor Dolz



EQUIPO CREATIVO:
Guión: Stan Lee - Dick Ayers
Dibujo: Dick Ayers
Entintado: Dick Ayers

SINOPSIS:
Oculto en su laboratorio, el Hombre Planta ultima los detalles en la mejora de su rayo capaz de dotar de movilidad a las plantas, tras lo cual decide atacar a la Antorcha Humana y cobrarse su venganza por su anterior derrota. Poco después, mientras Johnny Storm duerme en su casa, una planta cargada con un cubo de agua se cuela en su habitación. Tras echar el cubo sobre el héroe e impedir que pueda utilizar su llama, el Hombre Planta asalta a su enemigo y le obliga a encerrarse en su propio armario mientras inicia su nueva ola de crímenes. Con su enemigo encerrado e incomunicado tras asegurarse de desconectar el teléfono, el Hombre Planta atraca el hotel al otro lado de la calle. Johnny acude al hotel cuando recupera la capacidad de encenderse, pero ya es demasiado tarde. Allí se encuentra con Doris Evans, quien teme por la seguridad de su padre al ser Smithers un antiguo empleado suyo. La Antorcha promete a Doris capturar al Hombre Planta, pero antes acude al Edificio Baxter para pedir a sus compañeros de los 4 Fantásticos que le dejen encargarse en solitario de él, además de pedir un favor a la Cosa. De regreso en su laboratorio secreto, el Hombre Planta da por concluida la fase de prueba de su nuevo rayo y decide retar a la Antorcha y propinarle su mayor derrota. Mientras se encuentra en su casa, Johnny recibe una nota de mano de una de las plantas de su enemigo, en la cual le insta a verse con él en el jardín botánico. La Antorcha Humana acude al jardín y enseguida es atacado por su enemigo, que ordena a algunos de sus secuaces que se abalancen sobre él o le disparen sus bellotas. Aturdido, Johnny apaga su llama momentáneamente, circunstancia que aprovecha el Hombre Planta para rociarle con un aspersor y retenerle gracias a una planta. Mientras el Hombre Planta ordena a los vegetales de mayor tamaño que acaben con la Antorcha, los que retienen a este aflojan su presa. Liberado, Johnny logra alcanzar un herbicida y acabar con las plantas que le rodean. El Hombre Planta corre hacia un invernadero, en el interior del cual ordena a unos cactus que ataquen a la Antorcha con sus espinas, aunque este logra fundirlas antes de que le toquen. Johnny, entonces, alza ambas manos, gesto que el villano interpreta como rendición, pero cuyo objetivo es lanzar un montón de llamas en forma de "4" al aire, que son observadas por Mister Fantástico y la Chica Invisible en su cuartel general, aunque recuerdan su promesa de no intervenir. Johnny hace saber al Hombre Planta que era un aviso para la policía, que llegará pronto. El villano inmediatamente le comunica que tiene un as en la manga, ya que ha mandado a algunas de sus plantas a atacar a Doris Evans y sólo él puede impedirlo, por lo que debe dejarle escapar. Johnny responde con otro as, explicándole que temiendo algo así, pidió a la Cosa que protegiera a la chica. Por tanto, sus plantas no habrán podido hacer nada contra su pétreo compañero. La Antorcha logra noquear al Hombre Planta de un puñetazo y seguidamente es detenido por las autoridades, mientras promete regresar.

EDICIONES ESPAÑOLAS:
  • Los 4 Fantásticos Edición Gigante #2 (Vértice) .

    DATOS IMPORTANTES:
  • El Hombre Planta diseña su segundo traje.

  • RESEÑA:
    ¡El Hombre Planta ataca de nuevo!

    ¿Os acordáis del Hombre Planta, verdad? Bueno, de no ser así no os preocupéis. Un servidor ha pensado en ello y no podía empezar de otro modo esta reseña que poniendo un hermoso link a la que realizó Óscar en su día contándonos la presentación de este villano de esa forma en que sólo él sabe.

    Lo curioso en este caso es que Lee y Ayers debieron pensar lo mismo hace más de cinco décadas. El número se inicia con toda una página recordándonos quién es el villano, sus poderes y cómo fue derrotado por la Antorcha en aquella ocasión. Una práctica que me ha sorprendido encontrarme porque no era la habitual y que me lleva a preguntarme por qué con él sí y con otros no. ¿Quizá tiene que ver el cambio radical de aspecto del personaje, y del que vamos a hablar en breve?

    Quién sabe... La cuestión es que se nos resume el debut del villano. Sam Smithers, el jardinero del padre de Dorrie Evans, fue despedido por dedicarse a inventar extraños utensilios en lugar de podar y demás. Tras ello clamó venganza y acabó ideando un modo para controlar todo tipo de flora. Adoptando la identidad de Hombre Planta comenzó una carrera criminal que fue truncada por la Antorcha, aunque logró escapar.


    Hechas las presentaciones, nos trasladamos al tiempo presente. Smithers decide pasar a la acción de nuevo, con un rayo mejorado y dispuesto a vengarse.

    Este esquema de "Villano regresa para un segundo round con habilidades mejoradas" es muy común en esta época, y todavía más en las series genéricas como esta. Lo hemos visto con Anguila o el Puercoespín y se repetirá con otros villanos que independientemente de su potencial parecen estancarse tras esto. La gran mayoría acaban sobreviviendo como meros peones de mentes criminales en grupos eclécticos de supervillanos disfrazados (los otros dos mencionados militarán con el propio Hombre Planta a las órdenes del Conde Nefaria, por ejemplo) y finalmente acaban en el olvido o son rescatados por un autor que logra sacarles todo su potencial tiempo después, a veces incluso décadas.


    Pero me estoy yendo por las ramas (chiste fácil hoy).

    El Hombre Planta ha aprendido la lección desde la última vez. Lo primero que hace es dejar fuera de escena a Johnny en su propia casa. Ay, me ataca la nostalgia... ¿recordáis aquellos tiempos en que reseñábamos historias en las cuales la identidad de la Antorcha era secreta? Ojalá yo no.

    La cosa es que todo el plan de Smithers es rocambolescamente encantador. Primero envía a un par de plantas a la casa de su enemigo, que se encargan de inutilizar su llama echándole encima un cubo de agua... despertándole de un susto en el proceso. No sé a vosotros, pero a mí todo esto me ha devuelto a la cabeza las escobas comandadas por Mickey en El Aprendiz de Brujo. Y después el villano se cuela por la ventana y obliga a Johnny a... a... a encerrarse en su propio armario mientras él se dedica a delinquir por ahí.

    En serio.


    Desde luego, este hombre parece que ha vuelto dispuesto a regalarnos momentos para el recuerdo.

    Tras deshacerse de la Antorcha y llevado por un ego desmesurado, el Hombre Planta da su nuevo gran golpe en un hotel que, para más inri, se encuentra justo en la acera de enfrente. A mí esto no me cuadra mucho, porque se supone que Johnny vive con su hermana en una suerte de suburbio, pero bueno...

    Aprovecho la vista general de su traje que nos ofrece Ayers para comentarlo por fin. Y no, no es que sea de mis favoritos. Ni todo lo contrario. Me parece pasable, ni frío ni calor. Lo único que quería decir es que es una pena que hayamos dejado atrás ese look tan en el estilo de La Sombra y que le hacía un villano especial por huir de los colores chillones. Este traje es más adecuado, pero tiene menos gracia.


    Volviendo a la historia, la verdad es que esta avanza sin descanso, cosa de agradecer. Tras recuperarse y salir del armario (Ya paro.), Johnny acude al hotel, pero ya es tarde. Su enemigo les ha desvalijado enteritos y se ha marchado. Casualmente su chica estaba cerca y teme que su padre corra peligro.

    Sin más dilación y sin un besito de despedida siquiera, Johnny se dirige al Edificio Baxter para advertir a sus compañeros de que el Hombre Planta anda suelto y que lo reclama para él, es tarea exclusivamente suya.

    Las apariciones del resto del cuarteto en esta serie son una constante y dentro de poco otro de sus miembros se convertirá prácticamente en coprotagonista. Es un ejercicio de lógica aplastante siempre bienvenido y que evita posibles preguntas como: "¿Y por qué la Antorcha se enfrenta solo a Fulanito? ¿Dónde están los demás?". Pero al mismo tiempo parece impedir en cierto modo que brille de forma propia e independiente. Como apunte, la Cosa de Ayers, en esta ocasión, me recuerda más que nunca al Bruto que crearía Jan quince años después para uno de los más celebrados álbumes de Superlópez.


    Así las cosas, el Hombre Planta, que se oculta en un tétrico caserón, decide que ya es hora de dar el paso definitivo. Imbuido por la megalomanía propia de esta época, está dispuesto a dar un último golpe, forrarse y retirarse a... a... Ah no, que quiere derrotar definitivamente a la Antorcha. Qué decepción...

    Al menos no peca de ingenuo y la pelea será dónde él quiera y cuándo quiera. Así, envía a una planta a casa de su rival con una nota (hoy en día le mandaría un Whatsapp, supongo) citándole nada más y nada menos que en el jardín botánico.

    La pelea está servida.


    Por una parte, los amantes de la acción pueden estar contentos. Nada menos que 5 páginas, un tercio de la historia, dedicado a ello. Por el otro, quién espere un empleo ingenioso de los poderes de Smithers se va a llevar una tremenda decepción. Y es que este personaje sufre el que voy a llamar "Efecto Electro". Se trata de aquel que afecta a villanos que por la naturaleza de su poder deberían ser capaces de mucho más, con un mar de posibilidades, pero que parecen limitarse a hacer una y otra vez lo mismo.

    Quien haya leído mis reseñas, sabe que habitualmente en cuanto llega la acción desenfrenada bajo un poco el pistón y no entro en muchos detalles. En este caso, empezaré destacando la lluvia de bellotas a la que somete Smithers a la Antorcha, uno de los mejores recursos que veremos en la pelea.


    Y es que Lee y Ayers no hacen más que insistir en la idea de "Antorcha mojada, Antorcha inutilizada". Johnny vuelve a caer víctima de un manguerazo, y no una sino dos veces. Por suerte en una de esas ocasiones logra alcanzar un herbicida y acabar con los secuaces clorofílicos del Hombre Planta que le tienen apresado. Los 4 Fantásticos no matan, aunque esta escena le dará más de un yuyu a algún ecologista.

    Y sí, el Hombre Planta... ese tipo que había llevado la pelea a su propio terreno para tenerlo todo a favor, deja por ahí a la vista un herbicida. Sigue sumando puntos.


    Los últimos compases de la batalla se trasladan a un invernadero, en el cual unas espinas de cactus convertidas en letales dardos volantes suponen el último uso original de los poderes de Smithers.

    La Antorcha trata de hacer entrar en razón al Hombre Planta, instándole a compartir su descubrimiento con la comunidad científica, a convertirse en un héroe y no llevar la vida que quiere llevar... Pero, obviamente, no logra nada.


    La historia toca a su fin con la Antorcha alzando las manos, pero no en señal de rendición, sino para emitir en el aire una serie de "4" flamígeros. Supongo que en un intento por engañar al lector de primeras, desde el Edificio Baxter Reed y Sue los observan, pero enseguida el líder de los 4 Fantásticos nos deja claro que no se trata de un aviso para ellos. La idea de Johnny de encargarse en solitario continúa y el aviso es nada menos que para las autoridades, que se dirigen al lugar para detener a Smithers.

    Pero bueno, en un alarde de astucia, el Hombre Planta muestra su último as en la manga: Sus plantas más “leales” (sigh) se encuentran en casa de Dorrie Evans. Y si no reciben una señal que diga lo contrario, tienen órdenes de encargarse de ella.

    Mal asunto, ¿verdad?


    Por suerte para todos, Johnny se marca un Chapulín Colorado, ya que su enemigo "no contaba con su astucia". Oliéndose que era capaz de algo así (al fin y al cabo conocía a Dorrie personalmente), en su visita al Baxter pidió un favor a la Cosa: Que vigilara la casa de su novia. Y todos sabemos cómo puede acabar un round entre unas plantas y el bueno de Ben Grimm, por poderosas que estas sean.

    Puñetazo a la cara, detención policial, proferimiento de amenazas y futuras venganzas y colorín colorado, este relato se ha acabado.

    Hasta la próxima, Hombre Planta. Hasta la próxima.

    VALORACIÓN:
    Este número tiene una cualidad innegable. Y es que va directo al grano, sin perder el tiempo. El ritmo es bueno y las situaciones se van sucediendo sin descanso. El problema es que no cuenta nada nuevo, es la historia de "Villano que busca venganza" estándar, sin aportar nada más. Y el dibujo de Ayers no pasa de correcto. Ni fu ni fa, sin pena ni gloria. Lo lees y seguramente al día siguiente ya no te acuerdes más que del argumento general. En otras series estamos viendo paulatinamente un cambio, con más esmero. Esta lleva a la deriva demasiado tiempo y no tiene pinta de que eso vaya a cambiar. Disfrutemos de las aventuras de nuestro joven héroe mientras podamos.



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