MARVEL GOLD LOS GUARDIANES DE LA GALAXIA:
EL PODER DE HALCÓN ESTELAR

por Adamvell


¿Hemos puesto ya los dos rombos? ¿Sí? Pues adelante. Porque este tomo, contra lo que se podría pensar, es de lo más sexualmente complejo que yo haya visto en Marvel en mucho tiempo. ¿Me he vuelto loco? Sigan leyendo, pero sólo si han acostado a los peques de la casa.

¿Ya? Bien.

Los Guardianes de la Galaxia originales son un grupo ambientado en un futuro marvelita en el que la Humanidad ha conquistado las estrellas, fundando colonias estelares en los planetas del Sistema Solar e incluso más allá, llegando a colonizar Alfa Centauri. No tienen apenas nada que ver con la versión actual de Starlord, Mapache Cohete y compañía, por lo que el que venga buscando las aventuras de esos personajes puede sentirse decepcionado.

El grupo fue creado por el guionista Arnold Drake y el dibujante Gene Colan, pero sus andanzas más destacadas fueron narradas por el siempre interesante Steve Gerber y el por entonces novato Al Milgrom. Estaba compuesto por los últimos supervivientes de sus respectivos planetas y razas dentro del sistema planetario de la Tierra, invadido por la raza alienígena de los Badoon. En el anterior tomo, Marvel Gold Guardianes de la Galaxia: Vengadores cósmicos (aunque realmente fuera un tomo de los Defensores), vimos el origen del grupo compuesto por Martinex de Plutón, Charlie-27 de Júpiter, Yondu de Alfa Centauri y Vance Astro de la Tierra, junto con la primera aparición de Halcón Estelar, el primer miembro que se les unió. La peculiaridad de Vance Astro consistía en que era un hombre del siglo XX que fue enviado a Alfa Centauri en animación suspendida dentro de un traje protector… Pero mientras viajaba, en la Tierra inventaron la impulsión más rápida que la luz, de manera que su viaje quedó obsoleto y a su llegada, el mundo ya estaba colonizado, con el correspondiente disgusto del pobre Vance.

En dicho tomo, vimos el futuro de la Tierra y de sus colonias estelares gobernado por la Hermandad Badoon, así como la revuelta que el grupo elaboró en colaboración con los héroes del pasado, como los Defensores, la Cosa o el Capitán América. En el tomo actual, vemos la resolución de ese conflicto, que nos quitamos de encima como quien no quiere la cosa: al parecer el punto de partida o estaba agotado, o ya cansaba a Steve Gerber, de manera que se supera inmediatamente incluyendo un alegato al feminismo utilizando a las Badoon femeninas. Es curioso que todo marvelita que se precie relacione a los Guardianes de la Galaxia originales con los Badoon, cuando apenas les duró lo que un caramelo en la puerta de un colegio. Pero divago.

En este tomo, tenemos dos aspectos fundamentales que sirven de hilo conductor principal: el misterio que rodea a Halcón Estelar y los problemas mentales de Vance Astro. Más tarde entraremos en el primero, que da título al tomo. Por ahora nos vamos a centrar en el segundo.

Vance Astro, ¿cómo decirlo sin que suene vulgar? Se muere por echar un polvo. Lo primero que hace tras la derrota de los Badoon es dedicarse a pasear por los locales de strip-tease de la ciudad. Está necesitado de contacto físico de una manera con la que nunca podremos empatizar, dado que no tiene ninguna posibilidad de llevar a cabo sus deseos. Cualquier apertura en su traje, no digamos ya desnudarse, le reduciría a polvo (je) por el paso de los años. Así que está condenado a una existencia separada de los demás, muy en concreto del sexo femenino: pero es que el pobre no puede ni aliviarse a sí mismo. De ese modo, no es de extrañar que el hombre ande cabreado medio tomo y un poco loco el otro medio. ¿Quién no estaría así? Irascible, irritable, impaciente. Pensadlo, poneos en su lugar. Además de todo, estás completamente aislado de cualquier ser querido y de todo tu entorno de referencia, muertos todos y reducidos a polvo (ejem) hace miles de años. Es duro, ¿eh? No es de extrañar que tenga decorado su cuarto como un niño todavía asexual, lleno de imágenes del Capitán América, su héroe de juventud, que le retrotraen a la infancia y a un momento en el que no se preocupaba por estos problemas actuales.

La situación queda exacerbada con la llegada al grupo de la mercuriana Nikki, que se encapricha enseguida de Vance, lo que hace que su trance sea aún más complicado que estando rodeado de sus compañeros masculinos. Desde el principio, se llevan como el perro y el gato, pero no cuesta imaginar que es porque Vance se pone malo sólo de verla. Resulta curiosa la resolución de esa tensión sexual: Nikki y Vance acaban echando una especie de polvo cósmico, con los dos convertidos en seres extracorpóreos, a través del cual derrotan a su enemigo cósmico de turno mediante la energía de vida que desprende su acto. ¡Chúpate esa, Alan Moore! De vuelta a sus cuerpos, decir que Vance Astro no ha liberado tensiones es quedarse corto… y Nikki no ayuda, ya que realmente se ha enamorado de Vance. A decir verdad, jamás imaginé al personaje puesto en este brete, pero considero su condición de aislamiento el hilo conductor fundamental de esta etapa en el grupo.

Y luego está el del otro hilo conductor. Sí, el del incesto. Sí, me refiero a Halcón Estelar.

Ojo, no es tan sencillo. De hecho, la historia de Halcón Estelar es de todo menos sencilla. Veamos, Stakar y Aleta, hermanastros, después de varias vicisitudes, Dios-Halcón mediante, que no son realmente importantes, quedan unidos en un solo cuerpo. Esto solo ya da para escribir un buen libro, y sopesar lo que Gerber podía querer decir sobre la ambigüedad sexual, los cambios de sexo, las personas atrapadas en un sexo con el que no se identifican… pero este tema sólo llega a insinuarse y no termina de tratarse, ya que tanto Aleta como Stakar no parecen tener ese conflicto interno. Están unidos y no pueden compartir espacio físico a la vez. Es decir, cuando entra Stakar, Aleta tiene que desaparecer, y viceversa: si Aleta camina por el mundo de los vivos, Stakar queda atrapado sin forma física. A pesar de eso, estos hermanastros se las han arreglado para tener relaciones sexuales suficientes como para ¡tener tres hijos! No se sabe si consiguieron de alguna manera compartir espacio físico alguna vez y lo dedicaron a procrear, o si realizaron una especie de masturbación espiritual de manera que Aleta se quedara preñada como por arte de magia, o algún tipo de inseminación artificial. De cualquier manera, raro. Pero no raro de decir qué raro, sino RARO con mayúsculas. Con situaciones menos misteriosas se han llegado a fundar religiones. Y eso que ambos están presentados como hermanastros, porque seguro que Gerber pensó que si los hacía hermanos realmente, nadie iba a dejar que publicara una historia con estos tintes…

Ante semejante panorama, el fondo de las historias sobre las que se desarrollan los acontecimientos creo que coincidirán conmigo en que pasa a segundo plano, con Gerber siguiendo su tónica habitual de criticar de manera poco velada la sociedad actual a través de las aventuras que siguen nuestros protagonistas. Bueno, o pasaría a segundo plano si, en un acto de extrema crueldad, Roger Stern, a la sazón sustituto de Gerber, decidiera que los niños de la pareja eran muy complicados de gestionar, y acabara por matarlos de la manera más cruel posible, asesinados por su abuelo y reducidos a polvo (¿veis una pauta aquí?) delante de su(s) progenitor(es), o lo que sea que fueran Aleta y Stakar. Sin embargo, no es posible saber si esto fue realmente idea de Stern o de Gerber, ya que el relato del origen de Halcón Estelar lo comenzó Gerber y lo finalizó Stern. Con todo, no cuesta imaginar que Stern siguiera la idea inicial de Gerber cuando éste dejó los guiones.

El resto de aventuras, que aparentemente son la parte importante del tomo, como el enfrentamiento con la entidad estelar denominada Hombre Topográfico o el Planeta del Absurdo, no son sino el vehículo del que Gerber se vale para lanzarnos ese tipo de dilemas poco convencionales a los que nos tiene acostumbrados a sus fieles lectores, yendo en este caso un paso más allá en cuanto a sus intenciones.

Así que, señores, lean el tomo con la mente abierta y con un tratado de psicología a mano, porque en esta serie hay más (polvos) traumas de los que uno se pueda imaginar en un primer vistazo...


Si deseas expresar tu OPINIÓN o plantear alguna DUDA sobre este articulo, escribe un texto y envialo a TRIBUNA EXCELSIOR.


Copyright © Marvel Characters, Inc.